lunes , marzo 18 2019
quini

El Servicio Meteorológico activó los alertas por la ola de calor

El Servicio Meteorológico Nacional define la ola de calor como un período excesivamente cálido en el cual las temperaturas máximas y mínimas superan, por lo menos durante 3 días consecutivos y en forma simultánea, ciertos valores que dependen de cada localidad.

Através del Sistema de Alertas Tempranas por Olas de Calor y Salud del Servicio Meteorológico Nacional se procura anticipar a la población, con la mayor antelación posible, situaciones meteorológicas extremas y sus posibles efectos en la salud.

Este sistema tiene una clasificación de 4 niveles de situación de olas de calor y su efecto en la salud:

Verde: Mínimo estado de vigilancia durante el verano. Sin peligro sobre la salud de la población.

Amarillo: (sitauación en la que se encuentra la mayor parte de la región central del país) Las olas de calor pueden ser peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo, bebés y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellos con enfermedades crónicas – cardíacas, renales, respiratorias, hipertensión arterial, obesidad y/o diabetes-. Se alcanza cuando se superan los umbrales en las temperaturas máximas y mínimas en una ciudad.

Naranja: Las olas de calor pueden ser muy peligrosas, especialmente para grupos de riesgo. Se declara cuando la ola de calor continúa en el tiempo y aumenta así el exceso de calor.

Rojo: Casos excepcionales de olas de calor. Pueden afectar a todas las personas saludables, y no sólo a los grupos de riesgo.

En este momento la ola de calor afecta la zona Centro-Noreste de Argentina dado que en el resto del país las temperaturas mínimas no son lo suficientemente elevadas.

Efectos sobre la salud

La ola de calor se puede pronosticar unos días antes de que se desate y el nivel de alerta marcará la intensidad de las medidas de prevención necesarias. Las consecuencias para la salud pueden ser de mayor o menor gravedad, dependiendo de la duración e intensidad de la ola de calor, del estado de salud general de cada persona y de las medidas preventivas que se tomen. En este sentido pueden presentarse alguno o varios de los siguientes síntomas o condiciones:

Golpe de calor

Deshidratación corporal

Decaimiento o debilitamiento

Fatiga

Dolor de cabeza

Escasez de apetito

Insomnio

Pulso acelerado

Calambres

Dolores musculares

Agotamiento

Transpiración abundante

Mareos síncopes

Baja presión

Además hay que tener en cuenta que las olas de calor pueden agravar o potenciar la aparición de una variedad de enfermedades e impactar negativamente en la salud.

Y pueden ser peligrosas, especialmente para los bebés y niños pequeños, adultos mayores o aquellas con enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y/o diabetes-.

Es importante seguir las recomendaciones oficiales básicas para aminorar el impacto del calor sobre la salud. También será necesario procurar habitar viviendas construidas con materiales adecuados al clima, suficientemente ventiladas y con techos aislados para aminorar el impacto directo del sol sobre la vivienda.

Las temperaturas son más severas en las zonas urbanas que en las áreas rurales. Asimismo, pueden afectar a las personas que se encuentren en viviendas cuyo diseño no sea el adecuado, porque el calor se puede incrementar o concentrar en el ambiente interno.

Los alimentos frescos (frutas, verduras, etc.), así como los enlatados y embotellados, pueden verse afectados debido a las altas temperaturas. Dicha alteración puede descomponer los alimentos y bebidas y volverlos tóxicos y no aptos para su consumo.

Los servicios de salud ante la ola de calor, pueden ver incrementada la demanda de atención, en especial en las áreas de pediatría y de emergencias. Es relevante estar informados sobre las medidas sanitarias aplicadas a nivel local y nacional frente a la ola de calor.

Fuente: LT9.-

brinco

Chequea también

Detrás del aborto

Tras un infructuoso derrotero por acceder a un aborto no punible, una nena tucumana embarazada tras una violación, fue sometida a una cesárea, de la que se recupera satisfactoriamente. En tanto, ella y su familia han cortado todo vínculo con la recién nacida, cuyas probabilidades de sobrevida son escasas. Analía De Luca En nuestro país, el aborto está prohibido por el Código Penal y se castiga con penas que van de uno a cuatro años para la mujer que se provocara uno a sí misma o consintiera que un tercero se lo realice. La misma pena está estipulada para quien lo realice; pero se agrava de tres a diez años cuando no existiera consentimiento y aumenta en caso de que la paciente muera durante el procedimiento. En tanto, el mismo Código concede, en su Artículo 86, la posibilidad de acceder lícitamente a una interrupción del embarazo en dos supuesto: “si existe un peligro para la vida o la salud de la madre” o “si el embarazo provine de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”. Dada la antigüedad del Código (data de 1921), desde 2012 la Corte Suprema de Justicia de la Nación toma el Fallo F.A.L. como jurisprudencia para la práctica de abortos no punibles, para tratar de unificar criterios de interpretación a lo que se considera “atentado al pudor” o “una mujer idiota o demente”. El fallo F. A. L. La Corte Suprema nacional dictaminó, en la apelación de una sentencia otorgada por el Supremo Tribunal chubutense, que la interrupción de cualquier embarazo producto de una violación, independientemente de la salud de la paciente, no es punible para la mujer ni para el profesional que realizara la práctica. Además, el Alto Tribunal convocó a todas las provincias a respetar el Artículo 86 del Código Penal y a implementar protocolos ILE (Interrupción Legal del Embarazo) “a los efectos de remover todas las barreras administrativas o fácticas de los servicios médicos”. En el caso de embarazos de niñas corre riesgo la vida de la madre “y” es un atentado al pudor y es indiscutible el derecho al acceso al aborto no punible. Sin embargo, recientemente, el propio secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, admitió que “la Nación no tiene una herramienta de aplicación normativa. Sólo esas recomendaciones e instrumentos que intentamos que se apliquen”. Acción-Reacción En enero de este año, en Jujuy, una nena de 12 años fue violada por un vecino de 58 años. Llegó a un nosocomio público con fuertes dolores abdominales y allí descubrieron que estaba embarazada de 22 semanas. Inmediatamente, se puso en marcha el protocolo ILE y se le practicó una cesárea. La bebé no sobrevivió. También la niña tucumana de 11 años fue sometida a una cesárea (parto inducido) en el hospital Eva Perón; llevaba 25 semanas de embarazo, pero desde el 31 de enero ella y su mamá solicitaron un aborto legal. Las cinco semanas transcurridas entre trámites burocráticos llevaron a exceder el límite de plazo previsto en los protocolos sanitarios, que contemplan la semana 22 como fecha límite para realizar la práctica. Por supuesto, las posiciones radicales a favor y en contra del aborto no se hicieron esperar: el ultraconservador Agustín Laje, en ocasión de su estadía en Neuquén para brindar una conferencia, rechazó de plano el aborto, cargó contra las familias ensambladas y llamó a los médicos a resistirse a practicar abortos “A veces violar la ley es un acto de heroísmo”, –dijo- , mientras que, desde el feminismo, aprovecharon para retomar el tema del aborto “libre”: la activista Celeste Mac Dougall manifestó, en una marcha realizada el 25 de febrero frente a la Casa de la provincia de Tucumán que volverán a presentar el proyecto nacional a fines de marzo o principios de abril. “Esperamos que en este año electoral el aborto legal sea ley”, deslizó Mac Dougall. El árbol tapando el bosque Y mientras de uno u otro extremo de la línea se incita a incumplir las leyes vigentes, el 28 de febrero se conoció un informe de la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) que, desglosado, indica que, en las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Chubut, La Rioja, Salta, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tucumán ascendió la tasa de embarazos en niñas de entre diez y 14 años. Es decir, creció la evidencia de que el abuso de menores es una epidemia en nuestro país: las dos hermanas mayores de la nena tucumana habían sido violadas por la pareja de su madre. Esta había perdido la custodia de la menor, que fue otorgada a la abuela, cuya pareja, a su vez, abusó de la nena. Pero la explicación de este fenómeno no se puede reducir, por ejemplo, a la postura de Laje, quien afirma que “por lo general las violaciones se dan en familias descompuestas donde ingresa alguien de afuera”: a la nena jujeña la violó un vecino; en Salta, según publicó TN.com el 1 de marzo, una maestra rural golpeó a su propio marido, a quien encontró in fraganti mientras violaba a una nena chorote de nueve años que había golpeado la puerta pidiendo algo para comer. Fuente: Notife..-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *