En Santa Fe hay un abanico extenso de opciones para ir a tomar y comer, entre bares y restaurantes para todos los bolsillos pero está latente en la sociedad el temor del Covid-19

Bares y restaurantes con la necesidad de reinventarse y superar la crisis

Desde la Cámara que nuclea a estos locales advirtieron que hasta el momento abrieron 25 de los 110 espacios gastronómicos asociados en la cuidad. Hasta ahora la concurrencia de los santafesinos no fue masiva. Todos presentaron protocolos sanitarios para evitar contagios de coronavirus y poder abrir sus puertas.

El temor del Covid-19 está latente en la sociedad santafesina y más allá de que el último caso confirmado fue a principios de abril, el retorno a la vida social es todo un desafío. Sin dudas que los puntos de encuentro por excelencia para reunirse con amigos y familiares, tras mucho tiempo sin verse, son los locales gastronómicos.

En Santa Fe hay un abanico extenso de opciones para ir a tomar y comer, entre bares y restaurantes para todos los bolsillos, y desde el lunes, los dueños empezaron a abrir sus puertas, pero presentando los protocolos con anterioridad al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Santa Fe.

“El relevamiento que tenemos hecho hasta ahora sobre nuestros asociados, es que hasta el martes eran 25 locales abiertos, durante hoy (miércoles) y mañana (jueves) se darán varias aperturas más”, informó Agustín Macinsky, presidente de la Cámara de Bares y Restaurantes de Santa Fe. Al mismo tiempo reconoció que “todavía la gente no respondió en gran concurrencia. Tuvieron una afluencia mayor los lugares que trabajan por la mañana, pero por la noche no sé si fue el motivo del frío o muy cerca del fin de semana, pero no han tenido mucha concurrencia”.

Protocolo a respetar

El cumplimiento con el protocolo es una condición obligatoria para que los locales gastronómicos puedan recibir a clientes y estos puedan permanecer en el lugar. Entre las condiciones generales, los bares y restaurantes organizan la capacidad máxima del 50% con la modalidad de reserva previa, para garantizar el distanciamiento social entre los comensales que pueden ocupar una mesa con un máximo de cuatro personas; además deben tomar medidas para desinfectar el calzado de los asistentes al ingreso; y la limpieza y desinfección de las superficies y objetos de uso frecuente, antes de la apertura, periódicamente durante el horario en el que las instalaciones permanezcan abiertas y al cierre; el uso obligatorio y de manera correcta por parte del personal del establecimiento de los elementos de protección que cubran nariz, boca y mentón.

El horario habilitado es de 7 a 23, de lunes a domingo. Además, a cada cliente que ingresa se le consulta su nombre y apellido, y DNI, para que en caso de detectarse un Covid positivo pueda identificarse a los contactos estrechos.

“A la aplicación del protocolo todos lo entienden y comparten la responsabilidad, ya sea ciudadana, empresarial y del cliente, y no se han tenido inconvenientes”, valoró Macinsky.

“Hay mucha reticencia de la gente”

Javier Harment, titular del restaurante Sumatra, abrió sus puertas el lunes y comentó cómo fueron los primeros días de atención tras casi tres meses con las mesas vacías. “Todavía es muy poca la concurrencia del cliente. Los que vinieron están muy predispuesto a las medidas del protocolo que se aplican. Al ingreso hay un indicativo en el piso que pide ‘por favor limpiarse los pies’ y tienen un felpudo con productos de limpieza y luego cuentan con un dispensador de alcohol líquido que se acciona con el pie. Después de eso, un mozo o el recepcionista, le toman la temperatura con un termómetro infrarrojo y cuando cumplió todos los pasos se le asigna su mesa”, detalló Harment y agregó que una vez en la mesa “se le acerca la planilla para que cargue sus datos los datos (nombre, número de documento, teléfono, horario de ingreso y una firma). Son atendidos por el mozo provisto de su tapaboca y máscara”. Además, contó que en el local hay calcomanías en diversos sectores para informar las medidas sanitarias a tener en cuenta.

Reducir la capacidad al 50% es otro de los escollos a afrontar por los encargados. En su caso, el titular de Sumatra explicó que “tenemos dos salones. En el salón principal tenemos capacidad para 140 personas y lo redujimos a 70. Ojalá logremos llenar por lo menos ese 50%, hasta ahora nosotros abrimos el lunes a la noche y realmente te dan ganas de largarte a llorar. El primer día tuvimos dos mesas de dos personas y el martes a la noche tuvimos cinco mesas ocupadas. Hasta ahora venimos mal, porque para abrir necesitamos generar una serie más de gastos, es decir que estamos peor porque gastamos más y la facturación no mejoró. Hay mucha reticencia de la gente, mucho miedo se ve”.

Preparándose para la reapertura

Otros locales de la ciudad aún están con sus preparativos y poniendo a punto sus espacios para recibir a los santafesinos con todas las medidas que protocolo exige. Desde el bar Johnny B. Good, Daniel Agramunt indicó que “intentaremos el viernes abrir las puertas. Vamos a ser el primer local gastronómico en el país en aplicar un protocolo de desinfección con una nueva tecnología de rayos. Es como un aparato de aire acondicionado que constantemente genera ozono, según la Organización Mundial de la Salud es el desinfectante más eficiente contra todo tipo de microorganismos”.

En tanto, el viernes también abrirá sus puertas en la zona portuaria, el restaurante Aleste. Desde el lugar sostuvieron que la reapertura será “respetando las disposiciones vinculadas a la reducción de capacidad y con reservas previas. Además de cumplir los protocolos de higiene y seguridad”.

Fuente: El Litoral.-

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