Sebastián Pignata denunció amenazas

Durante la sesión en el Concejo dijo que están siendo “perseguidos, amedrentados, discriminados”. Y aseguró que “lo que hubo fue violencia”. Por otro lado, Saleme le pidió disculpas si se sintió amedrentado por “el no saludo” del viernes pasado. 

Este lunes el concejal santafesino Sebastián Pignata hizo una presentación por amenazas, insultos e injurias en el Centro Territorial de Denuncias de la ciudad de Santa Fe.

La denuncia fue comunicada al MPA y derivada a la Unidad Fiscal de Flagrancia en Turno. Durante la sesión del Concejo Municipal de este miércoles, el edil se manifestó sobre una serie de hechos que le sucedieron a él y a su familia por los que definió: “Acá hubo violencia”.

Comenzó su discurso con un pedido de disculpas para con los otros ediles a partir de lo sucedido en la sesión preparatoria del viernes pasado en la que juraron los nuevos concejales. Cabe recordar que en la misma se disparó la polémica por la decisión de Juan José Saleme de negarle el saludo tras jurar como edil. A eso se le sumaron los gritos de “traidor” que llegaron desde las barras y la respuesta del mismo Pignata: “No te confundas”.

“Les había dicho que era un momento tranquilo, para sacarse una foto con sus familias, por lo que cuesta llegar acá que sé que es con mucha dedicación y militancia. Sé que muchos de sus familiares se tuvieron que ir por no sentirse cómodos, y muchos de sus hijos tuvieron temor. Porque la verdad que no fue un acto de sesión preparatoria, no fue un acto de jura de los nuevos concejales, fue un acto de violencia. Fue un acto de violencia que nos tuvo a todos nosotros de rehenes y de protagonistas casi en primera fila. La verdad es que vi personas alteradas, fuera de sí, con odio. Y reitero con mucha mucha mucha violencia. Acá hubo violencia“, afirmó.

Y profundizó su relato al referirse a los cánticos que provinieron de las gradas durante el acto del viernes en el Concejo, donde juraron los nuevos ediles y él renunció a su posición como presidente del recinto. Cabe recordar que entre quienes juraron estuvo Juan José Saleme que al llegar su momento no saludó a Pignata que todavía se encontraba en funciones de máxima autoridad. El accionar del concejal fue en un contexto de repudio que venía desde la tribuna con militantes que le gritaban “Pignata traidor”.

Sobre los vaivenes que desencadenaron en ese escándalo, Pignata describió: “Hace un tiempo decidí tomar distancia de un grupo político. Grupo político cuyo fundador era mi abuelo, Alberto Maguid. Y lo hice porque dejamos de compartir ideas que en un principio teníamos en común y porque no me sentía representado. Para muchos de nosotros esta decisión iba a ser muy difícil porque seguramente trae consecuencias, a todos ustedes les habrá pasado, y trae consecuencias políticas. Pero nunca pensé que las consecuencias que me trajo a mí, a mi grupo político y a mi familia hubiese llegado tan pero tan lejos. Nunca. Y la verdad es que no se lo deseo a ninguno de ustedes, ni siquiera a un enemigo que de hecho no lo tengo. No tengo enemigos en la política ni en la vida”.

Asimismo contó supuestos ataques que sufrieron distintos miembros de su familia: “Nunca conté lo que a mí me pasaba, y eso que prácticamente me crié acá, los conozco a todos, a todos los que trabajan en el Concejo o han trabajado. El año pasado a mi abuela le detectaron un cáncer fulminante que en un mes le quitó la vida. Algunos concejales lo saben porque me acompañaron en el velorio. A la semana de haber perdido a mi abuela, que quería mucho, a mi mamá le dejan de pagar el sueldo. Mi mamá es Patricia Maguid, hija mayor de Alberto y de Edith. Dejaron de abonarle su sueldo después de haber acompañado a mi abuelo por casi 30 años, a un año y medio de poder jubilarse”.

“Obviamente que nunca nadie le dijo ni le avisó. No hace falta que aclare que mi mamá nunca participó en política ni en la actividad gremial. Entonces entiendo y sostengo que fue una decisión despiadada, injusta, perversa y antihumana”, sentenció.

Y agregó: “Mi vaso ya estaba rebalsado. Por si fuera poco, la mamá de mis hijos, mi compañera desde que tengo 15 años, se encontraba en el camping de UPCN festejando el cumpleaños de su ahijada y a los pocos minutos de haber ingresado como afiliada empezó a recibir varias llamadas de un número que no tenía registrado. Ante la insistencia pensaba que podía ser una urgencia y atendió. Cuando lo hizo se sorprendió por quien hablaba del otro lado que era la más alta jerarquía dentro de la estructura gremial de UPCN. La interrogó para controlar o saber si efectivamente estaba dentro del club de campo que de hecho lleva el nombre de mi abuelo Alberto Maguid. Esto no terminó ahí. Minutos después se acercó una persona del club de campo para pedirle disculpas por lo que iba a hacer. Le dijo a mi esposa «a ustedes los conozco de toda la vida y si estoy acá es por Maguid. Te tengo que preguntar si estás con Sebastián», ella le dice que no. Ojalá que a esta persona no la echen después de esto que estoy diciendo. Le dice: «No puedo hacer otra cosa, me están mirando». Lucila le responde: «No te hagas problema, voy saliendo con mis dos hijas» que tienen tres y seis”.

En relación a este suceso, expresó a metros de Saleme: “Estamos ante una situación que a mí me asusta. Están observando a mi familia. Hacen inteligencia para averiguar su número de celular. Y como si esto fuera poco, la invitan a retirarse a quien entró legalmente como afiliada. Nosotros nos sentimos perseguidos, amedrentados, discriminados. Primero involucraron a mi mamá, después la investigan a mi señora y la echan de un lugar. La verdad vi replicar acciones de malos políticos y de malos gremialistas. Entiendo los mensajes, que era para mí y para mi grupo político. Un mensaje muy claro: si yo no apoyaba al candidato de ese sector político y declinaba mi candidatura a presidente me declaraban la guerra. Con estas palabras”.

“Pero no terminó ahí. Me siguieron, me filmaron, me sacaron fotos. Ese viernes teníamos la despedida del Concejo Municipal como lo hacemos todos los años, a la que la gran mayoría de los empleados asiste. Habíamos quedado en ir juntos –le habló a González– porque estamos generalmente en la organización y nos conocemos hace mucho. Así que estábamos también con el exconcejal Franco Ponce de León, con el intendente electo Emilio Jatón. Ustedes –por el bloque del FPCyS– me invitaron no solo para solidarizarse conmigo y saber cómo estaba, lo que hace la gente de bien. Federico Fullini (PJ) también pasó por mi casa”, continuó.

Asimismo sostuvo: “Llegué a encontrarme con ellos. Se acerca el dueño del bar, –en mi declaración que hice el lunes–, nos dijo: «¿saben lo que me pasó? Me pidieron una boludez. Que les saque una foto a ustedes cuatro» y se rió. Al rato salimos y un tipo nos sacó una foto y luego se fue corriendo. Así que me siguieron, nos filmaron, nos sacaron fotos sin nuestra autorización“.

“Al día siguiente, el primer periodista que cuelga esto en las redes sociales (la foto) @movil_kike de apellido Arrieta, haciendo conjeturas maliciosas con la intención de difamar. Remito en la denuncia las capturas de pantallas de tuits y videos. Pido que esta denuncia se anexe a lo que estoy diciendo ahora. Digo esto acá porque si a mí o a mi familia les pasa algo, saben quiénes son. No se hagan los distraídos, ninguno. A los periodistas también se los pido por favor. En la política no todo vale y por suerte no son todos iguales. No voy a entregar a mi familia, no lo voy a hacer”, culminó.

Pignata además refirió: “Nunca en 10 años que llevo como concejal vi un acto de violencia tan grande como lo que pasó el viernes pasado”. Y con la mirada puesta en González, expresó: “Desde mi lugar sepan que voy a acompañar la gestión que le toca conducir a usted y sabe que cuenta conmigo para lo que sea en términos institucionales”.

Por su parte, a continuación Saleme tomó la palabra para responderle sobre lo ocurrido el viernes y dijo: “Coincido con Pignata en decir que no todos los políticos somos iguales. Algunos tenemos principios, autenticidad, y decimos las cosas en privado y las sostenemos en público”. Y agregó: “Hubo una propuesta del Partido Justicialista que no fue acompañada por un concejal, a quien yo cuidé durante toda la sesión. Lo único que hice, al no saludarlo, fue decirle que era una persona que no merecía mi respeto ni mi saludo por eso actué de esa manera. En ningún momento hablé de lo que había ocurrido ni hice consideraciones sobre este concejal. Me parece que no era el ámbito”.

Fuente: Uno de Santa Fe.-

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